Mi vieja ciudad.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Dicen que "uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida"... yo creo que es verdad.Siempre quiero volver a mi vieja ciudad, siempre que puedo lo hago. Y aunque mi familia y amigos viven aquí, amo esta ciudad por muchas cosas más.

¿Cómo no amar el lugar donde nací? ¿Cómo no amar las mejores empanadas? ¿Cómo no amar los atardeceres? ¿Cómo no amar sus playas? ¿Cómo no amar paisajes? ¿Cómo no amar su historia?
En esta ciudad amé la vida porque la viví intensamente. Recorrer sus calles, bañarme en sus playas y ríos, disfrutar de la cultura, degustar la comida y dulces tradicionales, etc. Todo esto acompañada de mi familia y los mejores amigos que he podido tener. Definitivamente, amé la vida.
Aunque ahora estoy maravillada por una gran ciudad, extravagante y en constante movimiento, siempre recuerdo con nostalgia mi pequeña ciudad, donde todo queda cerca, donde en cada calle tengo un lindo recuerdo, donde todo me parece familiar; por eso siempre quiero volver.

Ahora, estando aquí, me siento extraña. Todo es diferente, aunque estoy consciente de que todo está en un proceso de cambio, veo mi pequeña ciudad envuelta en olas de violencia, desesperación, tristeza, hambre y desesperanza. Esta no es mi vieja ciudad. Claro, ¿cómo iba a escapar esta vieja ciudad de la dura y difícil realidad que vive el país? A veces soy un poco ilusa.
Vuelvo a este sitio amado intentando escapar de la ciudad de la furia y me encuentro con una ciudad que no es mi ciudad, con calles en muy mal estado, repleta de basura y aguas negras, llena de violencia, con personas envejecidas por la vida tan dura que viven.Nada me duele más que ver a tantas personas que aprecio con unos cuantos (bastantes) kilos menos, con los ojos hundidos, con sonrisas tan tristes que parecen que tienen sus espíritus apagados. Esta no es mi vieja gente.
Volví al viejo sitio donde amé la vida, pero no lo reconozco. No me alegra, me entristece, me llena de rabia y nostalgia. Volví al viejo sitio donde amé la vida, pero estas no son mis viejas calles, ni mis viejas playas, ni mis viejas tradiciones, ni mi vieja gente. Volví a la vieja ciudad donde amé la vida, pero ya no es la vieja ciudad donde viví intensa y felizmente.   

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