Días y lugares equivocados.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Cada vez que puedo voy al teatro, me gusta tanto como ir al cine. Hace unos días me regalaron unas entradas para un acto de unos seminaristas y yo encantada. Las personas que nos invitaron dijeron que era el miércoles, aunque se notaban un poco dudosos, así que esperé pacientemente a que llegara el día. Mi hermana invitó a sus amigas para que nos acompañarán y así pasar un rato distinto.
El miércoles llegó y cómo no estaba segura de la hora del acto busqué las entradas para revisar, era a las 3pm que iba a comenzar todo, así que nos arreglamos temprano y mi papá nos llevó al teatro. Cuando llegamos al lugar me extrañó no ver a ningún conocido, cuando entramos vi a un montón de niñitas vestidas y maquilladas para bailar, pensé que serían parte del acto. Caminé por el lugar y nada que encontraba a alguien conocido. Pensé que quizá había visto mal la hora así que saqué las entradas para revisarlas otra vez.
Hora: 3 p.m.

Función: jueves
¿Cómo no vi ese detalle?

Ese día no era la función. Nos reímos por un rato. La gente nos veía de forma extraña, como si supieran que estábamos en el lugar correcto pero el día equivocado. Son cosas que pasan. 
Dato curioso: mientras esperábamos que mi papá fuera por nosotras escuchamos a una señora gritar: me pica una nalga co#$! Todavía me pregunto cómo hice para no explotar de la risa en ese momento.


Este incidente me recordó aquella vez que mi mamá, mi hermana y yo terminamos en un matrimonio por equivocación. La hija de una amiga de mi mamá cumplía quince años y nos invitaron. La "pachanga" sería en el club Italo pero por alguna razón mi mamá y yo pensamos que era en el club árabe, el día de la fiesta cuando llegamos al club supe que algo andaba mal porque la decoración era demasiado elegante y todo era blanco. Cuando vimos a la novia confirmamos que estábamos en la fiesta equivocada. Fuimos al carro y mientras reíamos buscamos la tarjeta de invitación y vimos que era en el otro club, así que nos fuimos de ahí.
Dato curioso: en el matrimonio la gente ni se dio cuenta de nosotras, nos veían y sonreían como si nada. Y los quince años estuvieron geniales.


Lección del día: revisar la fecha, lugar y hora de fiestas, reuniones y cualquier compromiso jajajajaja.

Cartas para Cucho II.

viernes, 16 de diciembre de 2016


Sé que ya lo sabes pero te lo diré: te extraño.
¿Cómo no hacerlo?
Siempre estas presente en mi vida pero durante este mes te recuerdo casi todo los días. Tú si que tenias espíritu navideño, creo necesito un poco de eso. Entre tanto caos me hace falta escuchar tu voz, escucharte cantando "Burrito Sabanero". Tengo mala memoria pero te recuerdo perfectamente meciéndome en tus piernas mientras cantabas esa canción. 

Cada vez que veo el arbolito pienso en ti, definitivamente se siente tu ausencia en la mesa, en la casa, en mi vida. No me acostumbro. Creo que nunca me podré comprar un vestido tan bonito como los que me comprabas tú. Si que tenías buen gusto. 

Tengo mil personas con quien hablar pero ninguna eres tú, quizá por eso hablo tanto, cuento mis historias esperando una respuesta o un comentario pero ninguno es suficiente porque no me los haces tú. Y las personas me cuentan historias muy buenas pero no son asombrosas para mi porque no me las cuentas tú. Y no hay persona que pueda ocupar tu lugar porque no hay otra persona como tú.

Buenas amigas.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Había una vez un tierra fértil, dónde el viento, siempre de travieso, arrojó dos semillas. Semillas que traía desde lejos y aunque eran muy distintas echaron sus raíces una al lado de la otra sin ningún problema. El tiempo fue transcurriendo y dos plantas crecieron, el día menos pensado, dejaron ver sus hermosas flores: una Margarita y un Girasol. 
Después de tanto tiempo juntas y de vivir tantas cosas, el Girasol se dio cuenta que tenía que separarse un poco de su buena amiga, necesitaba algo, necesitaba buscar la luz del sol, así que tuvo que tomar otra dirección, sin su querida Margarita.

Margarita acepto la decisión de su amiga, entendió que tenía que buscar lo que realmente la hacia feliz, aunque esto las distanciara un poco, al final, siempre estarían en la misma tierra, bajo el mismo cielo. Estas amigas emprendieron sus caminos e intentaron mantener su amistad pero el tiempo pasó y el viento cambió las cosas, después de unir a estas hermosas flores, las marcó tanto que estás ya no se podían reconocer. 

El Girasol desde lejos vio como el viento despojaba a la Margarita de sus valores, de algunos de sus principios, de sus buenas costumbres, de sus mejores pétalos, pero no hizo nada... ¿qué podía hacer? Ella también estaba cambiando y no podía obstaculizar la libertad de la Margarita para elegir como vivir, como pensar y como actuar. El viento también intentó cambiar al Girasol pero esta se mantuvo fuerte para no perder su esencia, tener sus metas claras la ayudó.

Ahora el Girasol extraña a su buena amiga y no la encuentra. Sólo consigue a una Margarita que al parecer no le importa nada, que evade sus responsabilidades, que ya no tiene las mismas ganas de crecer que antes, objetivos diferentes y vicios.El Girasol mira a una Margarita a su lado, mira a una flor nueva, encuentra muchas cosas que no había visto antes. Y aunque el viento no le arrancó tantos pétalos, ella igual perdió algo valioso... perdió a su buena amiga.
 
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